Entrevista a Hugo Chávez Smith, el más importante coleccionista en Chile

Hugo Chávez apura la entrevista. Como buen coleccionista desde su infancia, sus palabras suenan fuerte y claro, tal como las de alguien que siempre ha hablado sobre la música a todo volumen. Lo que tiene por certeza lo afirma haciendo el gesto de mano cornuta y mirando a los ojos. Es un hombre sabio. Lo ha hecho todo en el ámbito de la música: tuvo una tienda de música en Londres, produjo artistas clave en la era dorada del Britpop, aportó al redescubrimiento de la psicodelia latinoamericana (es el principal responsable del éxito de Aguaturbia en Europa) y, por si fuera poco, tuvo la Background, disquería clave en la escena musical chilena, donde se codeó con los más grandes artistas de mediados de los ’90. Tiene casi la edad del rock (nació a principios de los ‘50) y la agudeza de alguien que ha viajado y experimentado lo imaginable. Es un habitual visitante del Persa Biobío, y la tienda donde nos ofrece la entrevista, Vinilos COOL, es una de sus más concurridas.

¿Qué ha escuchado ahora último, Hugo?

-Tantas cosas poh, si estoy siempre escuchando música. Pero una banda que se llama ‘’75 Dollar Bill’’. Eso escuché. Escuché a Glorias Navales ayer tocar en vivo, una banda chilena que va a tocar en Inglaterra ahora, que no la conoce nadie acá y va a ir a tocar al Café OTO, el lugar más importante de música del mundo. Estuve escuchando un disco de krautrock alemán, de los años 70, buenísimo. Se llama Cozmic Corridors, también muy desconocido. Y estuve escuchando a Los Blops, el segundo disco. En general, mucha música.

¿Y el pop chileno actual?  ¿Le gusta algo de lo que ha salido?

-No… He tratado de escuchar a esta niña nueva que tocó en el Festival de Viña, encontrándole qué tendrá de especial (Mon Laferte) y no logro saber qué puede tener. Escucho poco. Escucho lo que tocan en las radios, si voy en el auto y tocan, no hay problema. Pero no escucho mucho. No me dedico a escucharlos «ah, esta es la Javiera Mena, este es Gepe». De repente escucho, pero no es que me dedique a escuchar.

No se ha sentado a escuchar un álbum de ellos.

-No.

¿Porque no le interesa?

-No es que no me interese, es que a estas alturas el tiempo que yo le puedo dedicar a la música es muy acotado, entonces prefiero escuchar algo que ya conozca. Por ejemplo, no estoy escuchando prácticamente nada nuevo que salga en Inglaterra o en Estados Unidos, por una razón súper simple: es demasiada la cantidad de discos que están saliendo. Es mucho. Generalmente la historia nos enseña que de 100 cosas que salen, posiblemente diez van a quedar como ‘’clásicos de la época’’, y unos 30 van a tener que ser redescubiertos -que ahí hay una parte muy buena-, y el otro 40%, 50% es desechable. Con el tiempo, que es algo que ya se ha visto, ese 40% o 50% desechable igual tiene un porcentaje que se va a salvar. Porque el oído cambia, muta y hay ejemplos en la historia claros. Uno de ellos es el primer disco de los Velvet Underground. Ese disco el primer año en el chart estuvo creo en el puesto 180, no salió de ahí en el Billboard. Siguió y nadie lo tomó en cuenta hasta mucho después, por lo menos hasta principio de los ’70. En cambio, un disco como los Silver Apples, que hasta el día de hoy mucha gente no lo conoce, en un momento de ese disco nadie vio nada, hasta los años ‘90, cuando aparece la música electrónica. Ahí la gente dice ‘’wow, qué es esto’’. Hay un disco de Manuel Göttsching, ‘’E2 E4’’, que también lo sacó y mucho después fue tomado en cuenta. Entonces a mí me cuesta mucho hoy día escuchar cosas nuevas.

En esa vivencia suya en Inglaterra conoció mucha de esta música que fue redescubierta, discos que quizás había que entregarle un tercer o cuarto oído.

-Mucha. Pero en ese tiempo yo era más joven.

¿Entre qué años vivió en Inglaterra?

-Entre 1983 y 1994. Con mi disquería, que se llamaba Magic Mixture. Fue el momento preciso que salieron los Pixies y estaba Sonic Youth y salió Nirvana. Salió Mudhoney, Dinosaur Jr, Spacemen 3, The Smiths. Fue una época increíble. Yo era más joven, entonces tenía capacidad de escuchar lo nuevo, que no era tanto. No como hoy día. Si tú ves cuántos discos se hicieron entre el año ’80 al ’85, no es ni la quinta parte de lo que sale hoy. A partir de los noventa, con las nuevas máquinas que salieron, los estudios de grabación murieron. Ya no son necesarios. O sea, hoy día cualquier persona puede grabarse en su casa y sacar un tremendo disco. Antiguamente no. Había que ir a un estudio en los años sesenta, en los setenta, y eran carísimos. No todo el mundo podía llegar a grabar. Entonces las grabaciones son mucho menores. Y volviendo al tema de Inglaterra, en ese momento yo me dediqué a re-estudiar todo lo que había sido la música de los años 60 y principios de los 70. Rhythm and blues, beat, progresivo, psicodélico especialmente, soul, jazz…

Y de esos discos, ¿alguno que le haya roto la cabeza?

-Hay varios. Hay mucho. ¡Muuucho!. Por ejemplo, Mundo. Mundo, ‘’¿qué era esto?’’. Silver Apples, ‘’¿qué era esto?’’. Los Chocolate Watchband. Muchas bandas de Holanda. En Holanda se creó un sonido increíble en los ‘60. A mí me gustó mucho el rhythm and blues. Es lo que hacían los Rolling Stones. Lo que hacían los Pretty Things, lo que hacían los Yardbirds de la primera época. Eso era rhythm and blues. Hay bandas de R&B en Australia impresionantes. En Nueva Zelanda, bandas impresionantes. Los Human Instinct, de Nueva Zelanda. Buenísimos. ¡Hay muchos! Hay bandas de Sudáfrica, absolutamente joyas, buenas.

De Sudáfrica, ¿qué nos podría recomendar?

-Third Eye, el tercer ojo. Buenísima. No me recuerdo mucho en este momento, pero por ejemplo, hay una banda americana, Sea at Winter. Impresionante. O alguna banda japonesa como Flower Travellin’ Band. Satori, de Flower Travellin’ Band. Bandas japonesas impresionantes, como Too Much, Far Out, Carmen Maki & Blues Creation. Hay mucha música en muchos países. Hay bandas escandinavas maravillosas. Hay bandas oscuras alemanas, como los Silo. Es mucho.

Usted también ha hecho un trabajo bien fuerte en esa recuperación de música en Perú, en Argentina, en Chile. ¿Cómo fue su experiencia?

-Bueno, ayudé. Yo tuve un sello allá (en Inglaterra) y saqué muchas cosas de Chile y Perú, principalmente. De Argentina no pude, porque en Argentina era muy difícil. Yo estuve ahí tratando de conseguirme los derechos…

Pero el trabajo, ¿consistía en conseguir los derechos o conseguir copias físicas?

-Eran las dos cosas. Por ejemplo, Os Mutantes los conocen porque los mostré yo en Europa. No se conocían. Entonces hubo mucha gente amiga que iban a la tienda y yo les mostraba. Eso influenció a algunas bandas del momento allá. Primero eran los discos, mostrando la música, pero después hice CDs, que podían llegar a más gente. Y ahí edité muchas cosas peruanas que son impresionantes.

¿Tarkus?

-No, y aparte de Tarkus, están los Traffic Sound, que son increíbles. Laghonia… O sea, bajo mi punto de vista, los peruanos son los mejores en psicodelia de latinoamérica. Lejos, lejos, lejos. Mejor que los argentinos. Los argentinos muy bien, tienen harto. Los chilenos son muy buenos en el R&B, en beat, la primera etapa. Muy buenos. Pero ellos tienen un disco que es Laghonia, que si tu lo escuchas dices ‘’¡uh!’’. Los Traffic Sound… ¡Son increíbles! Interesante lo que pasó en Perú.

¿Y en Chile?

-En Chile están los clásicos. Aguaturbia. Esa es una joya. El segundo disco de Aguaturbia es buenísimo. Porque además son temas de ellos, propios la mayoría. Y son buenos temas. Los Vidrios Quebrados, los Kissing Spell, el Kaleidoscope Men, de Los Macs; Los Blops, Congregación y Los Jaivas, por supuesto. Hubo un movimiento entretenido más o menos entre el año 1967 al ’73, que es muy bueno en Chile.

El nacimiento del concepto de juventud acá en Chile.

-Claro, el Hippismo. Es el Hippismo.

Porque recién comentábamos que antes no existía el concepto de juventud.

-No po. El concepto de juventud aparece a mediados de los años 1950. El teenager. Eso se empieza a desarrollar por 1952. Ahí se empieza a desarrollar ese concepto.

Porque antes era pantalón corto hasta los 15 y después…

-Y ahí pasabas a ser adulto. Te regalaban el reloj y los pantalones largos. Y a los 18 te dejabas crecer el bigote, y ya usabas sombrero.

Y el quiebre, ¿cuándo fue?

-Empieza en Estados Unidos en los años ’50. Ahí aparece toda esta cosa nueva. Hay películas que son clásicas. ‘’Rebelde sin causa’’, de James Dean. Hay otra película que acá se llamó ‘’Semilla de maldad’’, donde al final sale una canción de Bill Halley, ‘’Rock Around the Clock’’. Eso catapultó al rock and roll. Y todo el mundo empezó a querer hacer ese tipo de música, y motivó a que Elvis Presley saliera, y saliera Chuck Berry, y saliera Bo Diddley, y saliera Buddy Holly, y después todo se empieza a engranar hasta que terminan Los Beatles. Y de Los Beatles a Los Rolling Stones, y después todo es historia. Es lo que sea. El inicio es eso, más o menos, 1954. Esa es una etapa en que hay que estudiarla mucho. Porque también es la etapa del Grito de Alan Ginsberg. Y Alan Ginsberg fue amigo y vivió junto con Nicanor Parra. Vivieron juntos en Estados Unidos, cuando se iniciaba el movimiento beat. Y de ahí en adelante viene todo. ¡Todo!».

El otro día hacíamos un ránking de discos para llevar a una isla desierta. ¿Cuáles elegiría usted?

-¿Cuáles se salvan? Jajajá. Acá hay discos buenos. Por ejemplo, este es un excelente disco (The Charlatans, homónimo, 1969). Es súper histórica esta banda, porque fue la primera banda de San Francisco donde tomaban lisérgico. Son antes de los Jefferson Airplane o The Grateful Dead. Este es un disco interesante. Una banda interesante. Y bueno, The Charlatans UK se pusieron así porque si no, no podían editarse por su alcance de nombres. Es lo que le pasó a Nirvana. Había una banda inglesa que se llamaba Nirvana.

Este fue un disco que yo escuché mucho (Ten Years After, Ssssh). Es un disco súper interesante, bueno, de la época. Es lo que yo llamo la época en que buscaban un sonido. Estaban todos tratando de encontrar el nuevo sonido. Después de The Beatles, muchos trataron de buscar el nuevo sonido.

Excelente banda (The Yardbirds, Shapes of Things).

Bueno, este es uno de mis discos favoritos (The Rolling Stones, Out of Our Heads). Siempre he dicho: si yo me tengo que ir a una isla, y tengo que llevar cinco discos, llevo los dos primeros discos de los Rolling Stones, los dos primeros discos de los Stooges (The Stooges y Fun House), porque es como la continuación de estos dos, y el otro es el Blonde on Blonde de Bob Dylan. Serían los cinco discos que yo me llevaría.

Este es interesantísimo también (The Rolling Stones, Big Hits (High Tide and Green Grass)). Es una excelente recopilación. Fue muy buena en la época.

Esto es maravilloso. (King Crimson, In The Wake of Poseidon). Y el precio está barato. Muy bueno.

¿Grand Funk, algún acercamiento?

-Mira, era una banda que era considerada media penca, pero a mí siempre me gustaron. Eran un poco tarro, pero el tarro era bueno. Me gustan en general los primeros tres discos, hasta el ‘’en vivo’’. Me gustan.

«Bueno, esto es un clásico de clásico de clásico de clásicos (Led Zeppelin, homónimo). Este es un disco interesantísimo porque hacen mucha experimentación en la grabación. Cambio de canales, el sonido es maravilloso. Por ejemplo, The Beatles cambiaron un poco el sonido, los decibeles. Pero después vino Cream y realmente subió los decibeles. Luego vino Jimi Hendrix y apoyó a subirlos. Pero ya Led Zeppelin los sube a un nivel mucho más alto, y a partir de ahí ya la cuestión se fue… Por algo aparece el heavy metal. Por ese sonido tan potente que aparece, y uno de esos discos es éste».

«Este es un disco interesantísimo (The Monkees, Head). Es la música de la película Head, y ellos hicieron todo. La gente no los quiere mucho, no sé por qué razón. Porque igual, aunque no hayan tocado, y eran músicos de sesión los que tocaban, ¡en The Beach Boys tampoco tocaban! En Pet Sounds no tocan. Tocaban músicos de sesión. El único que tocaba era Brian Wilson. Y nadie les ha dicho nada. En cambio a los Monkees los mataron. Pero este disco es increíble. La película vale la pena verla. Es súper buena; está metido Jack Nicholson, está metido Frank Zappa».

Mientras conversamos, Chávez retira el plástico del disco y meticulosamente se dispone a escucharlo. La gente transita por el pasillo, algunos prestando atención, otros atónitos ante la figura del  coleccionista, quien ya es un ciudadano del Persa Víctor Manuel. Como siempre, el tema selecto es el 1 de la cara A. Suena un collage de sonidos y gritos. Es Opening Ceremony, de The Monkees. Hugo vuelve a la batea a escarbar y continúa su monólogo. Está en su salsa.

“Este también fue un disco excelente. El The Who Live at Leeds, que es The Who en vivo en 1969. Y la actuación de The Who en Woodstock fue gigante”.

¿Y de lo progresivo? ¿Es su estilo?
-No mucho. Por cultura sí. Pero hay buena música, buenísima. Este fue un clásico (Humble Pie, Performance: Rockin’ The Fillmore). Buenísimo.

«Esta también fue una banda pesada, Cactus. Un clásico».

«Este es buenísimo. El primer Emerson Lake and Palmer (homónimo). Acá sale ese tema, Lucky Man, que fue un clásico. De los primeros que usa el sintetizador en el rock. Escuchémoslo».

Hugo vuelve a la carga y se enfrenta a la tornamesa. Mientras abre el disco, los sonidos de órganos y el muro piscodélico de ‘’Porpoise Song’’ llenan el ambiente. Resuelve por seguir pinchando The Monkees, ‘’¿Can You Dig It?’’.

¿Le gusta venir al persa?

Siempre, siempre estoy viniendo al persa. Venía cuando esto no existía.

¿Qué había antes?

-Antes los galpones estaban pelados. Ahí nos juntábamos. Pero funcionaba en la calle.

Suena Lucky Man. Hugo mueve perillas

«Este es el primer disco que usa el sintetizador. En la última parte viene».

Ooohh, what a lucky man he was.

¿A qué artistas fue a ver cuando vivió en Inglaterra?

-Vi a varios. Pero no me gustaba mucho ir. Vi a Sonic Youth, vi a My Bloody Valentine, Dinosaur Jr. Vi bandas raras.

Esta música salía cuando usted aún vivía en Chile.

-Sí po. Pero esto no se conocía acá. Se conoció un par de años después.

Hugo abre un ejemplar de Plastic Ono Band mientras en la tienda se mueven clientes. Uno pregunta por rock latino, y Chávez, lacónico, le recomienda Colores Santos, de Cerati y Melero. De los parlantes suena la triste voz de Lennon cantando Mother. Nuestro Lucky Man reposa en una batea y guarda silencio. Al minuto se incorpora:

‘’¡Mira la hora que es! ¿Viste? Me quedé pegado. Ya, me voy. Sí po. Es que son las una y media. No, no digai está bien. Tengo que ver unas cuestiones a otro lado. Ya, sácame la foto. Me hubiera quedado escuchando música, pero me tengo que ir. ¿Dónde está mi bolsa roja con los discos?’’.

Mientras Hugo explora la inmediatez buscando su bolsa, la música de Lennon retumba en los discos. Aunque está serio y apurado, es un Lucky Man.

Revisa nuestra playlist de la entrevista con Hugo. Psicodelia garantizada, no acepte substitutos:

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